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Camino de transformación: Los dos impulsos para la acción

Actualizado: 5 oct 2023

Por Dani Elhelou

CEO y creador de Dar Comienzo




Creo en que todas las personas tenemos potencial para transformarnos en quienes queremos ser. Tal vez unos de los primeros interrogantes para desarrollar ese potencial justamente es la respuesta a la pregunta ¿quién quiero ser?, una pregunta que nos interpela.

Una pregunta que muchas veces dejamos ahí sin respuestas. La escondemos, no nos hacemos cargo de la pregunta. Cada uno con sus propias razones, mientras seguimos viviendo. Hasta que algún día, fruto de una situación determinada o la suma de varias entramos en momentos de tormenta interior y decidimos afrontarla. Posiblemente estas situaciones sean la puerta de entrada a un proceso de transformación. Situaciones interpretadas como crisis personales nos ponen en evidencia la necesidad de retomar la pregunta.

Considero que a las crisis no hay que darle batallas, sino que necesitamos atravesarlas con tranquilidad para salir fortalecidos. Muchas veces las declaraciones de basta son importantes para poder comenzar a frenar ese proceso que se venía dando y del que necesitamos salir, para iniciar un nuevo camino que requiere de nuestra transformación. A veces declaro el basta a situaciones, pero luego no es tan fácil implementar en nuestra vida.


Esta declaración de basta puede ser muy importante, pero solo tiene que ser primer paso, y esto lo trabajamos mucho. No puedo vivir la vida, todo el tiempo, accionando para alejarme de lo que no quiero. En algún momento necesitaré declarar también quien quiero ser. Son dos impulsos para la acción: me alejo de lo que no quiero, o me acerco a eso que quiero, y esto implica justamente un camino de transformación.


Transformarnos en quienes queremos ser no es apretar un botón y listo como algunas veces el sistema, con sus propios valores, nos quiere hacer creer. No creo que sean tan fáciles asumir una transformación personal, sino que implican un proceso de aprendizaje, implican un proceso de cambio. Un proceso, un camino. Y estoy hablando de ser quien quiero ser y no de lo que quiero tener, que también implicará un camino de aprendizaje.


Un proceso de transformación requiere siempre asumir el riesgo de primicia.

Declarar aquello que quiero siempre tiene su incomodad. Algunas personas no inician su camino de transformación por el riesgo de primicia, pues cuando declaran lo que quieren aparece sus conversaciones internas, como así también las opiniones de los demás. Todas las decisiones se toman en un entorno de incertidumbre, y declarar lo que quiero es una decisión. Se propias o ajenas nos aparecen las opiniones y las preguntas: “¿qué van a decir al respecto? ¿con todas las capacidad que tiene se va a poner a hacer esto? ¿y si mi idea no está bien vista? ¿y si me lanzo y luego no lo logro?” Y así un sin fin de historias, que al estar inmersos en la sociedad nos condicionan, pues justamente somos seres sociales


En muchos casos estas opiniones me frenan, me limitan y provocan que me esconda, pues el riesgo de primicia implica animarme a dar la novedad. A medida que vamos creciendo aparecen nuevas historias, y junto a ellas, nuevas preguntas.

Un proceso de transformación siempre requiere de compromiso.

Un compromiso con el proceso, implicar ser protagonistas. Asumirlo con responsabilidad no significa vivirlo con la gravedad, “a la tremenda” de que si algo no sale como esperaba estamos perdidos, ni tampoco se refiere a vivir con la trivialidad de que todo nos da lo mismo. Compromiso implica dar siempre lo mejor de nosotros, con responsabilidad, en cada situación que vamos atravesando en ese camino. Compromiso implica involucrarnos con humildad y paciencia.


Ser paciente es tener la capacidad de poder ir transitando con esperanza y sin precipitarse, los tiempos que necesitan las cosas. Sin apurarlas, respetando los tiempos que se requieren. Y con esperanza de confiar en que al final del camino las cosas van a estar bien. La paciencia nos permite ir transformándonos durante cualquier proceso de cambio. Nos ayuda a tomar mejores decisiones y sostenerlas en el tiempo mientras vamos aprendiendo. Nos da la fortaleza para poder tomar decisiones con un poco más de experiencia.

Esta es la invitación. Siempre estamos a tiempo de comenzar, te propongo a que puedas dar comienzo en tu camino a un nuevo proceso de transformación.








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